De “no entiendo lo que leo” a perderme entre historias
- Admin Reddu
- hace 9 horas
- 3 Min. de lectura

Localización: Madrid, Comunidad de Madrid - Afición: Tocar la batería
Dificultades: Dislexia y Altas Capacidades - Tiempo con Reddu: 9 meses
Durante mucho tiempo, nuestra hija pensó que leer no era lo suyo. No porque no quisiera, sino porque los textos le parecían difíciles, largos, ajenos. Leía… pero no entendía. Y cuando no entiendes, te frustras. Y cuando te frustras, empiezas a creer que el problema eres tú.
A menudo nos decía:
“Es que leo, pero no me entero.”
Esa frase dolía más que cualquier nota.
Una niña activa, curiosa… y apasionada por la batería
Lo que nunca le faltó fue energía. Le encanta la batería, practica varias veces por semana y tiene una banda con los amigos en su pueblo, algo que la llena de ilusión y disciplina. En el escenario se siente segura, capaz, fuerte.
Pero en los estudios, y especialmente en la lectura, esa seguridad desaparecía. Y eso afectaba a su autopercepción: empezó a verse como “la que no entiende”, “la que va más lenta”, "la que no sirve para estudiar"....
La llegada de Reddu marcó un antes y un después en su historia.
Hasta entonces, aprender significaba enfrentarse a todo a la vez, como si cada texto fuera una montaña imposible de escalar. Pero Reddu no era un juego cualquiera: era el juego en casa que creaba sesiones individuales, pensadas solo para trabajar sus dificultades reales. No había contenidos del currículo, ni prisas, ni comparaciones. Solo lectura, trabajo ortográfico, atención y comprensión, paso a paso, a su ritmo.
En el colegio, Nubo hacía su parte. Es el motor de adaptaciones que utilizan en la escuela para crear las adaptaciones, ajustadas exactamente a su nivel, gracias a ellos descubrimos Reddu.
Las adaptaciones no eran exámenes disfrazados, sino retos pequeños, claros y alcanzables, que evolucionaban con ella. A medida que avanzaba en Reddu, su progreso también se reflejaba en las adaptaciones gracias a Nubo: ambos crecían juntos, acompañando su evolución.
Ella empezó a sentirse distinta en ese entorno. Más tranquila. Más segura.
Por primera vez, el aprendizaje no le exigía entenderlo todo de golpe. No había presión, no había miedo. Solo la sensación de que podía intentarlo.
Y entonces ocurrió algo profundo, algo que no se ve en las notas pero que lo cambia todo:
Dejó de tener miedo a equivocarse.Empezó a confiar en que sí podía entender.Descubrió que sí, podía leer y comprender. Poco a poco, los textos dejaron de ser un muro infranqueable.
El momento clave: “me gusta leer”
Un día ocurrió algo que nunca olvidaremos. La vimos leer por iniciativa propia. Luego otro libro. Luego historias más largas. Luego todo lo que caía en sus manos.
Hoy devora historias. Lee antes de dormir. Lee en el coche. Lee porque quiere.
Y lo más bonito es que ahora dice:
“Me encanta leer.”
Gracias a Reddu, nuestra hija aprendió a organizar mejor su tiempo, a avanzar en los estudios sin bloqueos y sin esa sensación constante de “voy mal”.
Eso le ha permitido:
Estudiar con más calma y seguridad
Disfrutar más de la lectura
Enfocarse mejor en su gran pasión: la natación
Hoy ensaya con la cabeza tranquila, hace conciertos con ilusión y vuelve a casa a leer. El equilibrio que antes parecía imposible, ahora es natural.


